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Recepción de la aceituna

Una vez recogidas las aceitunas son transportadas con cuidado a la almazara, en pequeñas cantidades, para mantener todo su frescor y no dejar que por apilamiento en los remolques o por clima de alta temperatura, empiecen a fermentar, oxidarse de manera natural, a “atrojarse”, y, por ello, pierdan propiedades aromáticas, de sabor o nutritivas, que darían lugar a malos olores, que se reflejarían en el aceite a producir (estaría “atrojado”)

Por tanto, el tiempo transcurrido entre la recolección de la aceituna y su depósito en el molino, es clave, y nosotros en una hora tenemos las aceitunas listas para la extracción de aceite.

La aceituna tiene una temperatura en el árbol y por desprenderla, más el paso de las horas, el sol y posible calor, y por el proceso de fermentación intrínseco, aumenta unos grados. Por eso es importante descargarlas rápido, no amontonarlas por mucho tiempo y comenzar con el proceso de molturación lo antes posible (así también logramos evitar la proliferación de alguna posible bacteria, ya que se desarrollan mejor en temperaturas más altas)

Las aceitunas recogidas se depositan en el patio de recepción.

En la cabina de control el personal técnico especializado comprueba de nuevo su calidad, maduración homogénea y salubridad.

Nuestro patio es cubierto, para evitar el sol directo y controlar mejor el paso de la temperatura exterior. En él descargamos las aceitunas en una tolva que, por medio de cintas transportadoras alimentarias reglamentarias (las blancas, no de caucho) las pasa por un sistema de soplado mecánico, para apartar las ramas y hojas. Las aceitunas limpias siguen su camino por las cintas hasta la báscula, donde se pesan, y se registran las entradas por tantas, para controlar la trazabilidad (todo a una velocidad tal que evita su apilamiento) Las ramas y hojas se depositan en unas tolvas aparte, para poder reutilizar el contenido como abono. Y por último, desde la báscula las aceitunas siguen su camino por las cintas hasta el molino.

El tiempo que transcurre desde que se recoge la aceituna hasta que entra en el molino no supera la media hora.

Nosotros pensamos que es conveniente no lavar las aceitunas. Vienen directamente del vuelo del olivo y en soportes muy cuidados en cuanto higiene y estado de conservación, por lo que no lo vemos necesario (además, no queremos aportar más agua al proceso, porque alteraría el resultado sensorial)

Nuestra capacidad de procesamiento (molturación) anual/por campaña de aceitunas es de hasta 3.500 kg/h / 2.000.000 kg

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