Labores en el olivar
1. Terminar la Poda
Si no has terminado, ¡corre! Marzo es el mes ideal.
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Objetivo: Eliminar ramas viejas o improductivas y «abrir» el árbol para que entre luz y aire al centro.
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Cuidado: Si la savia ya está fluyendo mucho, las heridas de poda tardan más en cicatrizar. Intenta terminar antes de que aparezcan los primeros brotes nuevos.
2. Tratamientos Fitosanitarios
Tras la poda, es obligatorio proteger al olivo.
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Repilo: La humedad de la primavera y las temperaturas suaves son el caldo de cultivo ideal para este hongo (las famosas manchas en la hoja).
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Acción: Aplica un tratamiento a base de cobre. Además de prevenir el repilo, el cobre ayuda a «desinfectar» los cortes de la poda.
3. Abonado y Nutrición
El olivo necesita energía para la próxima floración.
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Nitrógeno: Es el protagonista en marzo para fomentar el crecimiento de nuevos brotes. Puedes aplicarlo al suelo o, si ya tienes suficiente hoja, vía foliar pulverizado.
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Otras carencias: Si tu suelo es calizo, vigila el micronutriente, que es fundamental para que la flor cuaje bien más adelante.
4. Gestión del Suelo
Con las lluvias de primavera, la hierba crece rápido y compite con el olivo por el agua y el abono.
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Desbroce: Si mantienes cubierta vegetal, es momento de controlarla para que no se «beba» el agua que el olivo necesitará en verano.
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Laboreo: Si prefieres suelo desnudo, una labor muy superficial puede ayudar a enterrar el abono y eliminar las malas hierbas.
